Se pierde mucho más por no talar el árbol que tapa el bosque

29 mayo, 2017 Por Emiliano Galli

El Senado asumió en noviembre de 2016 un riesgo: darle media sanción a dos leyes que en esencia entrañaban beneficios fiscales –a través de regímenes de promoción y exenciones impositivas– a dos sectores largamente postergados como la marina mercante y la industria naval
sin haber tanteado la situación en Hacienda.

Con media victoria a cuestas, la presión pasaría a Diputados. Hubo un compromiso de tratarlo en el plenario de las comisiones. Pero no se dio quórum. En esta instancia, se filtró la voluntad del Ejecutivo de tratar el tema fiscal de manera integral, para toda la economía argentina, a través de una reforma fiscal.

Nuevamente, los planteos de los dos sectores menguantes de la economía argentina como el transporte fluvio-marítimo y la construcción naval, pecaron de extemporáneos.

El quid de los proyectos votados pasa no sólo por la reducción de aranceles a la incorporación de flota para tener juego, sino dotarlos además de una estructura impositiva acorde a la realidad de, al menos, la hidrovía Paraná-Paraguay. “No puede ser que un armador argentino pague más caro el combustible que yo”, reconoció Juan Carlos Muñoz Menna, referente de los armadores paraguayos, dueños de más del 90% del transporte en el río.

Julio González Insfrán, del Centro de Patrones y uno de los más comprometidos políticamente con la ley de marina mercante, le pidió una reunión al ministro Nicolás Dujovne la semana última, luego del traspié en Diputados. Se multiplicaron las reuniones, se insiste en tratar de lograr “la mejor ley posible” y se busca que sea por consenso. Pero, aún con una media sanción del Senado y la amenaza de “votarla tal como está” para obligar un veto presidencial, se está todavía muy lejos.

Desde el Gobierno reconocieron a TRADE que hay “mucho diálogo y mucho consenso”, y que éste está mejor encaminado “en la industria naval, donde se incorporó el instrumento de la hipoteca naval”. En
marina mercante todavía falta para el humo blanco.

Nuestra propuesta es reemplazar la promoción fiscal con una herramienta que no sea la exención, pero que logre el mismo impacto económico. Así, con el beneficios arancelario y este instrumento, el armador tendrá una reducción del costo operativo similar a la que hubiera obtenido con la eliminación del impuesto al combustible y la reducción del 60% de las cargas patronales”. “Los números están hechos y (la competencia en la hidrovía) podría darse”, aseguraron.

Muñoz Menna, como observador conocedor y no participante, mostró el bosque que no se está viendo: “En 2014 la hidrovía movió 10 millones de toneladas. En 2030, sólo la carga paraguaya operará 22 millones, a las que deberán sumarse 25 millones de Brasil y 10 millones de Bolivia”. Mucha demanda para no talar el árbol.

El tema está en elegir el árbol para talar.